Estas esculturas surgen de dibujos de formas geométricas trasladados a aluminio, metal que ha sido trabajado hasta ser convertido en un soporte tan delicado como una piel de luz, que acoge y refleja profundidades, espacios, luz y color.

Son obras que parten de planos plegados de metal enfrentados de diversas formas hasta crear volúmenes abiertos y perspectivas visuales gracias a las líneas, el color y la luz.

Estas piezas son el resultado de las relaciones entre el volumen y la estructura de sencillas composiciones cuyas formas, espacios, volumen y luminosidad son sublimados por la materialidad del aluminio.

El color de algunas esculturas es utilizado para destacar el volumen interno y externo de la pieza, su luz, su fragilidad, su entidad…