La sociedad está formada por individuos que se agrupan para, a través de sus relaciones, conseguir una vida más plena. Las relaciones humanas se basan en la comunicación y ésta se ve facilitada o dificultada en función en que cada persona se presenta ante los demás. La identidad, la personalidad, son mensajes visuales que determinan la respuesta del entorno.

Nada de esto es ajeno a cualquier manifestación humana, sea ésta una institución, un producto o un mensaje, porque ser es estar en sociedad y estar en sociedad es ser visto y tenido en cuenta por los demás.

El diseño gráfico no es otra cosa que la búsqueda de una similitud entre lo que creemos que somos y cómo deseamos ser percibidos.

Con el diseño gráfico se combinan signos formales, que albergan los rasgos de identidad del emisor, en una información visual significativa y atractiva, que junto con un lenguaje verbal preciso y claro contribuya a la emisión y comprensión inequívoca de los mensajes y en consecuencia, a su mayor eficacia. Estos diseños son el resultado de una profunda reflexión y un serio compromiso de los profesionales con las premisas y necesidades de los clientes.

El diseño gráfico representa básicamente, la posibilidad de intervenir de forma creativa, atrayente y enriquecedora en el entorno elegido, para conseguir ser y estar en la sociedad de una forma plena, diferenciada e inequívoca.